¡Canelo y Berlanga anuncian victoria por KO! | BOXSPORT

¡Canelo y Berlanga anuncian victoria por KO!

El sábado nos espera en el T-Mobile Arena de Las Vegas un emocionante combate del peso supermedio entre el tricampeón Saúl «Canelo» Álvarez y el prometedor aspirante Edgar Berlanga.

Canelo Álvarez (i.) y Edgar Berlanga (d.) en la primera rueda de prensa a principios de agosto en Nueva York. (Foto: Getty Images / Johnny Nunez)

Canelo, que sube al ring con un récord de 61-2-2 (39 nocauts), ha dejado claro que quiere noquear a Edgar Berlanga (22-0, 17 nocauts) en ocho asaltos. Pero «El Elegido» no se deja impresionar. El puertorriqueño nacido en Brooklyn puso el listón aún más alto y anunció con confianza: «Voy a noquearle en el sexto asalto».

Este duelo no sólo será una batalla de puños, sino también un choque histórico entre dos orgullosas naciones: Puerto Rico contra México. «Será una guerra», prometió Berlanga en la tradicional «Gran Llegada» al MGM Grand Hotel. «Respetamos lo que Canelo ha conseguido en el ring, pero el sábado se trata de luchar. Él quiere hacerme daño y yo haré lo mismo».

«No sería un evento sin los aficionados»

Berlanga disfruta del ambiente, aunque la mayoría de los aficionados apoyen a Canelo. Para él, todo forma parte del espectáculo: «Es como un concierto o la WWE, sólo que estamos luchando por nuestras vidas», explicó, y añadió: «La energía de los aficionados es crucial. No sería un evento sin ellos».

Canelo, que ha conocido los mayores escenarios del boxeo durante más de una década, está dispuesto a demostrar su experiencia una vez más. Pero Berlanga cree que esta noche tiene el factor sorpresa de su lado. «Canelo tiene mucho desgaste», dijo Berlanga. «Ha disputado más de 60 combates y eso deja huella. No está rejuveneciendo y el sábado no habrá más palabras; tendremos que dejar que las acciones hablen por sí solas». Queda por ver si Canelo puede demostrar su clase una vez más o si Berlanga puede dar la gran sorpresa. Una cosa es segura: será un combate que podría hacer historia.

Texto de Robin Josten