Riesgo africano sin final feliz: Patrick Korte busca la sensación contra el campeón olímpico Tony Yoka, y se topa con un uppercut perfecto.

El gran golpe no se materializó. En el evento internacional de boxeo de Lagos, el sueño de Patrick Korte llegó a su fin antes de lo que el peso pesado de Essen había esperado. El combate contra el campeón olímpico francés Tony Yoka terminó a los pocos minutos: un solo golpe decidió la pelea.
Korte había asumido este riesgo deliberadamente. Un combate contra un adversario mucho más valorado, lejos de Europa, en unas condiciones climáticas y organizativas inusuales. Pero el valor no bastó. Yoka controló la acción desde el principio, aprovechando sus ventajas de alcance, agilidad y sincronización, y esperó pacientemente su oportunidad. Ésta llegó en el primer asalto. Cuando Korte intentó acortar distancias, Yoka lo interceptó con un uppercut colocado limpiamente. El golpe fue perfecto. El alemán cayó, el árbitro contó y dio por finalizado el combate poco después. Un resultado deportivo claro, pero amargo.
Korte lo había invertido todo en la preparación del partido. Nuevos estímulos de entrenamiento, un equipo fresco de entrenadores y la determinación de sorprender una vez más. La inusual semana de combates en Nigeria -con pesajes al aire libre y elementos de espectáculo muy alejados de los eventos boxísticos tradicionales- acentuó el carácter especial de la velada. En términos deportivos, sin embargo, prevaleció la clase internacional.
Para Yoka, fue una victoria obligada y controlada que debería darle estabilidad tras unos años difíciles. Para Korte, la constatación sigue siendo que los errores más pequeños son cruciales a este nivel. Después de todo, no hubo consecuencias graves para la salud.
El favorito también se impuso en el combate principal de la velada. Lawrence Okolie dominó claramente a su oponente y se aseguró una victoria temprana.