Frank Warren puede echar la vista atrás a una exitosa y agitada carrera como promotor, en el transcurso de la cual también experimentó numerosos reveses. El jefe de «Queensberry» escapó por poco de la muerte en dos ocasiones.

Un promotor de boxeo vive según sus instintos. ¿Puede este boxeador llegar a ser realmente bueno? ¿La gente quiere ver sus combates? ¿Y quién sería el rival más atractivo? Los instintos de Frank Warren son sin duda de los mejores en el mundo altamente competitivo de los combates a gran premio.
En 2018, por ejemplo, cuando un tal Tyson Fury regresó de una pausa forzada de dos años por dopaje, fue la empresa promotora de Warren, «Queensberry», la que dio una segunda oportunidad al campeón caído, a pesar de los comentarios despectivos del otro gran promotor de la isla, Eddie Hearn. «Lo llamó apuesta», recordó Warren más tarde sobre las burlas de su rival: «Bueno, soy un jugador por naturaleza. De niño, trabajaba con mi padre en las carreras de caballos, donde él era corredor de apuestas. Más tarde, fui un jugador excesivo. Hoy en día no apuesto tanto, pero sigo confiando en mis instintos». Y Tyson Fury le iba a reportar a Warren varias pagas gordas.
Warren interviene
Frank Warren viene de la calle. Este hombre de 73 años sigue contándoselo a cualquiera que quiera conocer y escribir la historia de la vida del destacado promotor. Nacido el 28 de febrero de 1952, este chico de Islington (norte de Londres) se propuso inicialmente hacer carrera como asistente jurídico. En lugar de ello, Warren se convirtió en promotor a finales de la década de 1970. Y así fue como ocurrió: …
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Texto de Rolf Hessbrügge