Max Schmeling falleció hace hoy 20 años, el 2 de febrero de 2005, a la edad de 99 años. Su nombre está indisolublemente unido a la historia del boxeo alemán e internacional.

Hace 20 años, el 2 de febrero de 2005, Max Schmeling cerró los ojos para siempre a la edad de 99 años. Hizo historia en el deporte como primer y hasta ahora único campeón mundial alemán de los pesos pesados, pero su vida fue mucho más que boxeo.
Max Schmeling se proclama campeón del mundo de los pesos pesados
Nacido en Klein Luckow en 1905, Schmeling comenzó su carrera profesional en los locos años veinte. Su meteórico ascenso culminó en 1930, cuando ganó el título mundial de los pesos pesados contra Jack Sharkey, aunque por descalificación de su oponente. Pero fueron sobre todo sus dos combates contra Joe Louis los que le hicieron inmortal: su victoria en 1936 como claro perdedor y su derrota en la revancha de 1938.

El hecho de que estos duelos se instrumentalizaran políticamente -aquí el púgil «ario», allí el boxeador afroamericano- contrastaba fuertemente con la propia actitud de Schmeling. Durante los pogromos de noviembre de 1938, escondió a dos jóvenes judíos en su habitación de hotel y les salvó la vida. Tras la guerra, ayudó económicamente al empobrecido Joe Louis y mantuvo una estrecha amistad con él hasta su muerte en 1981.

Después del deporte es antes de una carrera
Tras su carrera en el boxeo, Schmeling se convirtió en un exitoso hombre de negocios como concesionario de Coca-Cola. Utilizó su riqueza con fines benéficos: la Fundación Max Schmeling sigue apoyando proyectos sociales en la actualidad. Pasó los últimos años de su vida recluido en Holstein, donde se dedicó a la agricultura.
Max Schmeling encarnó la historia deportiva y contemporánea en una sola persona. Fue campeón del mundo cuando este título aún no existía. Pero, por encima de todo, fue un hombre que demostró fortaleza de carácter en tiempos difíciles y vivió el entendimiento internacional. Su historia demuestra que el deporte tiene el poder de unir a las personas más allá de las fronteras políticas y raciales.
Max Schmeling, un modelo a seguir hasta el día de hoy
Con su muerte hace 20 años, Alemania no sólo perdió a un gran deportista, sino también a una autoridad moral cuya vida sigue siendo hoy un modelo a seguir. Max Schmeling fue algo más que un boxeador: fue un modelo de justicia, espíritu deportivo y grandeza humana.
Su influencia en el deporte y su firmeza moral hacen de él una de las personalidades deportivas más importantes del siglo XX. Su memoria sigue viva, no sólo en el mundo del boxeo, sino también en el recuerdo de un hombre que nunca se durmió en los laureles, sino que siempre demostró su humanidad. Incluso 20 años después de su muerte, Max Schmeling sigue siendo una leyenda.
Texto: Andreas Ohlberger
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