Del podio olímpico a las filas profesionales: Nelvie Tiafack no sólo quiere impresionar en el frente deportivo, sino también volver a poner el boxeo alemán en el punto de mira. Revela en BOXSPORT cómo puede lograrlo.

Fue uno de esos momentos mágicos del verano de 2024, cuando Nelvie Tiafack se plantó en el ring de París con una medalla de bronce en las manos. Tras una década de duro trabajo como aficionado, había conseguido lo que muchos sólo sueñan: una medalla en los Juegos Olímpicos. Pero para este joven de 26 años, esto no era más que el principio. Ahora Tiafack está a punto de embarcarse en un nuevo capítulo: el salto al mundo profesional.
«Estoy deseando que lleguen los grandes escenarios, los aficionados y los espectadores», dice Tiafack en una entrevista con BOXSPORT. Incluso en los Juegos Olímpicos, sintió cómo el ambiente le inspiraba. «Este telón de fondo, las emociones, es exactamente mi elemento». Para el (super)pesado, el paso a las filas profesionales es una consecuencia lógica. En el futuro, no sólo quiere ganar títulos, sino también revitalizar el boxeo alemán. El paso a las filas profesionales conlleva muchos cambios. De los combates amateur más cortos, con tres asaltos de tres minutos cada uno, ahora hay hasta doce asaltos en el ring. Pero no es sólo la duración de los combates lo que cambia para el héroe olímpico. También cambiarán muchas cosas en cuanto a la preparación. Tiafack apuesta por un concepto de entrenamiento híbrido que combina tradición y modernidad.
Se abren nuevas puertas
«Mi entrenador Lukas Wilaschek seguirá formando parte del equipo. Seguimos trabajando los aspectos básicos en Colonia», explica Tiafack. Sin embargo, viajará al extranjero para afinar y dar los últimos retoques antes de las competiciones. Se están planeando con firmeza campos de entrenamiento en Inglaterra u otros bastiones del boxeo. «Es una combinación ideal. Mi equipo está bien conectado y trabaja en estrecha colaboración. Así puedo beneficiarme de ambos mundos». Su estrecha relación con Wilaschek -él mismo ex boxeador profesional- da a Tiafack una sensación de seguridad. Al mismo tiempo, el entrenamiento internacional le abre las puertas a nuevas técnicas y estrategias. Al mismo tiempo, el centro de su vida sigue estando en Alemania: «Vivo en Colonia y seguiré pasando aquí mi vida cotidiana».
Nelvie Tiafack no oculta su decepción con la situación actual del boxeo alemán. «El mayor problema es la falta de visibilidad. Es necesario que vuelva a haber más boxeo en la televisión en abierto y que se cuenten las historias de los boxeadores entre bastidores», subraya. Cita como ejemplo positivo los Juegos Olímpicos, donde tuvo la oportunidad de mostrar su personalidad a un público amplio por primera vez. «La gente se entusiasmó porque aprendió algo sobre mí. Eso es algo que falta en el boxeo profesional en Alemania». Pide que el pugilismo vuelva a ser el centro de atención de los medios de comunicación, de forma similar a Estados Unidos o Gran Bretaña. «Allí, los púgiles se construyen como personalidades y se lleva al público con ellos. En este país, mucha gente pierde la oportunidad de ver a sus estrellas o incluso de oír hablar de ellas».
Aunque el nuevo profesional aún no revela ningún detalle sobre su promotor, deja claro lo que es importante para él: el crecimiento, la confianza y el buen diálogo. «Quiero seguir mejorando y trabajar en un entorno que me ayude a progresar a largo plazo». Tiafack tiene un objetivo claro en mente: quiere establecerse en los primeros puestos de la escena de los pesos pesados en los próximos años. Sin embargo, para él no sólo es importante el éxito deportivo, sino también fortalecer el boxeo alemán en su conjunto. Con sus modales sencillos y su pasión por el deporte, este simpático hombre de Colonia tiene lo que hace falta para desempeñar un papel central no sólo en el ring, sino también fuera de él. Nelvie Tiafack quiere entrar en los grandes escenarios del boxeo sin perder de vista su objetivo. Su viaje no ha hecho más que empezar.
Texto de Robin Josten