Muchos aficionados al boxeo vieron a Yuko Kuroki como la clara vencedora, pero los jueces decidieron a favor de Sarah Bormann.

El sábado por la noche se produjo un gran escándalo en el boxeo femenino en el Wandsbeker Sporthalle de Hamburgo. La boxeadora alemana Sarah Bormann (21-1, 7 nocauts) unificó los títulos mundiales del peso mínimo de la AMB y la OMB con una decisión dividida muy controvertida contra la japonesa Yuko Kuroki (25-9-2, 10 nocauts).
Tras diez emocionantes asaltos, las tarjetas de puntuación oficiales indicaban: 97-93 y 96-95 a favor de Bormann, mientras que un juez puntuó 97-93 para Kuroki. Sin embargo, muchos espectadores que siguieron el combate en directo por DAZN vieron al luchador japonés claramente por delante.
Kuroki empezó con fuerza y se aseguró los dos primeros asaltos con su activo jab. A partir del tercer asalto, Bormann protagonizó repetidos golpes negativos: puñetazos tras la pausa y acciones poco limpias quedaron impunes para el árbitro.
A medida que avanzaba el combate, Kuroki iba tomando cada vez más el control, y su velocidad de manos y sus precisos contraataques ponían a Bormann visiblemente bajo presión. En el noveno asalto, propinó un cabezazo que causó una profunda laceración en la frente de Bormann. A pesar de la herida sangrante, la luchadora de Fráncfort luchó y sobrevivió a los últimos asaltos hasta la campana final.
Mientras Bormann se mostraba exultante tras la sentencia, en las redes sociales y entre los aficionados al boxeo había indignación por el resultado a los puntos. Muchos hablaron de un «robo en Hamburgo», otro caso que reavivó el debate sobre los juicios dudosos en el boxeo alemán.