William Scull se enfrenta el sábado a la superestrella del boxeo Canelo Álvarez, y podría dar la sorpresa del año con la táctica perfecta.

El mundo del boxeo mira con impaciencia a Riad, donde el sábado por la noche (domingo por la noche según la hora alemana) tendrá lugar uno de los combates más prestigiosos del año: El campeón mundial cubano de la FIB William Scull (23-0, 9 nocauts) se enfrenta nada menos que a Saúl «Canelo» Álvarez (62-2-2, 39 nocauts), que actualmente ostenta los cinturones del peso supermedio de la AMB, el CMB y la OMB. Por tanto, el combate principal del evento PPV de DAZN trata nada menos que de la unificación de los principales títulos mundiales, y para Scull de la oportunidad, quizá única, de escribir la historia del boxeo.
Las cuotas de las apuestas hablan por sí solas: Canelo figura como gran favorito en las casas de apuestas internacionales. En cambio, se considera que Scull no tiene casi ninguna posibilidad. Pero cualquiera que conozca el estilo del cubano sabe que esta valoración podría ser peligrosamente engañosa. Scull no es un showman, ni un pegador, sino un técnico muy disciplinado que desconcierta a sus oponentes con su juego de pies, su control y su precisión. Su estilo recuerda a la escuela clásica del boxeo cubano: defensivamente compacto, siempre al acecho de los contraataques, pero sorprendentemente físico y robusto.

Canelo ha brillado recientemente contra boxeadores de orientación ofensiva como Munguía y Berlanga. Sin embargo, tradicionalmente le resulta difícil enfrentarse a ágiles contragolpeadores. Floyd Mayweather, Erislandy Lara y Dmitriy Bivol han demostrado en el pasado que Canelo puede desencantarse con el movimiento, el sentido de la distancia y la disciplina defensiva, aunque el juicio no siempre haya sido justo.
Los jueces como grandes desconocidos
Scull también podría tener que hacer más que su oponente para ganar el sábado. El cubano competirá como claro «lado B», en un evento que desde hace tiempo se considera un trampolín para una posible megapelea Canelo-Crawford en otoño. Es poco probable que el resultado del combate sea favorable a Scull. Será aún más importante frustrar a Canelo desde el principio, asestar golpes claros y mantener el ritmo durante toda la distancia. El entrenador Franquis Aldama cree que su protegido está preparado: «Hemos trabajado duro, William está en plena forma; creemos en una sensación».
Para Canelo, el duelo es más que una tarea obligatoria: es una prueba de carácter. El mexicano sigue siendo una de las mayores estrellas del boxeo, pero su lustre ya no es intocable. Tras unas victorias discutidas, un porcentaje de nocauts en declive y problemas estilísticos contra rivales técnicamente fuertes, Scull podría ser justo el tipo de rival que mostrara una vez más los límites de Canelo.
Texto de Robin Josten