Sarah Liegmann - desde la esquina del ring: "¡Fury no puede parar!" | BOXSPORT

Sarah Liegmann – desde la esquina del ring: «¡Fury no puede parar!»

Antes de empezar: me alegra mucho que estés aquí para leer mi columna. Va a ser caótica, divertida, pero sobre todo 100% real. Compartiré un montón de anécdotas y experiencias del mundo del boxeo, además de ofrecerte apasionantes visiones de mi locura cotidiana. Y ahora, ¡es hora de despejar el ring!

A Tyson Fury no le hace ninguna gracia. La derrota de Joshua ante Daniel Dubois significa que su lucrativo megapelea contra AJ está en juego. (IMAGO / PA Images)
Tyson Fury boxea con la máquina de noquear rusa Arslanbek Makhmudov el sábado en el estadio londinense de Tottenham. (Foto: imagp-images / PA Images)

Tyson Fury volverá al ring el sábado, y ese «volverá» es crucial, ya que será su tercer regreso oficial. Fury es alguien que no sólo experimenta los extremos, sino que los encarna. Por un lado, es el animador: canta en el ring, provoca en los actos de prensa y se escenifica a sí mismo con una autopresentación casi teatral: son los momentos maníacos de su vida.

Al otro lado, sin embargo, hay otro hombre. En los últimos años, Fury ha hablado de todo aquello de lo que muchos deportistas se resisten a hablar en público. En la serie «En casa con los Furys», habla de la depresión, la ansiedad y el trastorno bipolar. Habla de noches en las que no sabía si quería seguir adelante y de fases en las que se perdía en el alcohol, las drogas y los pensamientos oscuros. Quizá ésta sea una de las partes más notables de su carrera: no las reacciones en sí, sino el hecho de que las explica sin poder explicarlas del todo.

Si conoces su historia, sus dimisiones apenas parecen despedidas definitivas, sino más bien pausas. Son intentos de poner orden en su caos interior. Para Fury, el final nunca parece ser un punto claro, sino más bien un estado que obviamente no puede soportar durante mucho tiempo. El propio Fury llama a su entrenamiento su medicina. Esto sugiere que el ring no es sólo un escenario para él, sino que también le proporciona una estructura esencial para sus dificultades mentales.

No desea poner fin a su carrera

Para los atletas que disfrutan de tal éxito y han aprendido a definirse a sí mismos a través de los extremos, la vida ordinaria parece rápidamente plana y casi sin sentido. Especialmente para personas como Tyson Fury, que ya tienen un alto nivel de vulnerabilidad, está casi claro que no pueden ni quieren soportar el silencio tras el final de su carrera.

El resultado es una dinámica que se repite una y otra vez: Retirada, duda, nuevo enfoque, vuelta a empezar. No es un corte limpio, sino un ciclo. Quizá ésta sea la verdadera tragedia y, al mismo tiempo, la fascinación. Fury no puede dejarlo. Para él, abandonar no sólo significa el final de su carrera, sino también el final de un estado en el que, por caótico que sea, al menos todo tiene sentido. Al final, la pregunta sigue siendo: ¿y si algunas personas no están hechas para abandonar definitivamente?

Sarah Liegmann

Sarah Liegmann nació en Bonn el 26 de enero de 2002. La peso pluma lleva boxeando profesionalmente desde 2021 y entrena y vive en Alemania y Estados Unidos. Liegmann, alias «La Princesa», es la actual campeona junior del CMB. La ex kickboxer también consiguió el cinturón de campeona del mundo de la WBF.

Página web: princess-boxing.de
Instagram: sarahliegmann
Facebook: sarah.liegmann

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